Juan Landa
"Llevo 15 años en mi taller aquí en mi casa; el taller es familiar y aquí trabajo con mi familia", nos cuenta Don Juan Landa, quien inició en este noble oficio en los años 90's, empezando a practicar en las maquiladoras de aquella época como la Sociedad de Maquiladores "La Esmeralda de la Sierra".
El ritmo de la industria ha cambiado con el tiempo. Actualmente, para que una maquiladora funcione hoy en día, seccionan las piezas de la camisa y las distribuyen hacia afuera, en pequeños talleres como el suyo. Esto hace que los procesos de ensamblaje en las líneas de producción sean mucho más rápidos. En su hogar, la labor se concentra en habilitar la aletilla y el cuadro de la manga.
"Lo que más disfruto es mi trabajo. Antes fui campesino, y a pesar de que el oficio de ser campesino es bonito, la costura me dio la oportunidad de tener una casa-taller y estar con mi familia."
Casi al terminar nuestra plática, le pedimos un consejo para que este oficio no se pierda en las generaciones futuras. Sus palabras encierran una gran sabiduría sobre el trabajo en equipo y el avance de nuestra región:
"A las maquiladoras que están hoy en día, que les den la oportunidad de enseñar a las generaciones actuales y no se cierren. Y a los talleres pequeños en general, seguir actualizándose en esta sociedad que avanza muy rápido y en una competencia que no se detiene de innovar."Ver crónica en video