Manos de Altotonga

Una colección de historias escritas con sudor, tradición y esfuerzo. Documentamos el trabajo diario de las personas que forjan la verdadera identidad de nuestra Esmeralda de la Sierra.

Don Juan Landa en su taller de costura
Oficio: Costurero y Maquinista

Juan Landa

"Llevo 15 años en mi taller aquí en mi casa; el taller es familiar y aquí trabajo con mi familia", nos cuenta Don Juan Landa, quien inició en este noble oficio en los años 90's, empezando a practicar en las maquiladoras de aquella época como la Sociedad de Maquiladores "La Esmeralda de la Sierra".

El ritmo de la industria ha cambiado con el tiempo. Actualmente, para que una maquiladora funcione hoy en día, seccionan las piezas de la camisa y las distribuyen hacia afuera, en pequeños talleres como el suyo. Esto hace que los procesos de ensamblaje en las líneas de producción sean mucho más rápidos. En su hogar, la labor se concentra en habilitar la aletilla y el cuadro de la manga.

"Lo que más disfruto es mi trabajo. Antes fui campesino, y a pesar de que el oficio de ser campesino es bonito, la costura me dio la oportunidad de tener una casa-taller y estar con mi familia."

Casi al terminar nuestra plática, le pedimos un consejo para que este oficio no se pierda en las generaciones futuras. Sus palabras encierran una gran sabiduría sobre el trabajo en equipo y el avance de nuestra región:

"A las maquiladoras que están hoy en día, que les den la oportunidad de enseñar a las generaciones actuales y no se cierren. Y a los talleres pequeños en general, seguir actualizándose en esta sociedad que avanza muy rápido y en una competencia que no se detiene de innovar."
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Don Arnulfo, Panadero de Altotonga
Oficio: Panadero

Don Arnulfo Hernández

Mi nombre es Arnulfo Hernández, yo nací aquí en Altotonga, en la colonia El Paraíso. Empecé desde los 12 años trabajando en este oficio de la panadería, llevando 56 años en él. Es muy, muy bonito y, como todo, yo empecé desde abajo como un ayudante en diferentes panaderías y poco a poco fui aprendiendo.

Gracias a Dios, he puesto mi pequeño negocito y, a pesar de malos ratos, he podido salir adelante.

"En este oficio, uno se levanta a las 5 o 6 de la mañana para tener el pan listo para las 8 o 10. Antes, uno se levantaba mucho más temprano, en la madrugada, pues antes no había la maquinaria que hay hoy en día... antes se le daba a todo pulmón."

Y este oficio, aunque algunos dicen que es fácil, realmente tiene su curva de aprendizaje, donde uno aprende a hacer sus primeras piezas de pan y así poco a poco aprende a realizar diferentes panes.

Nos cuenta Don Arnulfo: "A pesar de que el oficio panadero tenga similitudes con la repostería y otros oficios, en las ciudades grandes quieran encajar este oficio con la repostería, nos deja en claro que, aunque comparten similitud, son ámbitos diferentes, son mundos muy diferentes."

"Y como les decía en un principio, desde los 12 años llevo en este oficio y pues he salido adelante a pesar de que mi edad ya es algo mayor. Estoy agradecido con este oficio."

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Doña Martha en su puesto
Oficio: Agricultura y Comercio Local

Doña Martha

"Me llamo Martha y llevo 40 años trabajando en este negocio", nos cuenta con mucho orgullo, de ese orgullo de quien conoce el valor de labrar la tierra con sus manos. Orgullosamente de Altotonga, de la comunidad de Xoampolco.

Antes de tener el puesto de verduras que tiene hoy en día, la historia empezó, como todo, desde abajo, con pequeñas canastitas cargadas de fruta fresca regional: naranjas, plátanos, ciruelas, duraznos y todo lo que la temporada regalaba. Con el tiempo, el trabajo dio frutos y el espacio fue creciendo poco a poco.

En su puesto se despliega un abanico verde de lechugas, epazote, cilantro y espinacas. Gran parte de lo que ofrece lo cultiva ella misma, de forma natural, sin fertilizantes químicos. Al preguntarle qué es lo que más le gusta de su trabajo, ella nos contestó con una sonrisa de oreja a oreja:

"Todo, a mí me encanta cultivar mis plantitas, de ellas comemos."

De este rincón de Altotonga salieron los recursos para sacar adelante a su familia. Al platicar con ella, queda clara la filosofía de vida que la ha mantenido en pie. Al preguntarle qué consejo le dejaría a la sociedad actual, responde sin dudar:

"La pobreza se supera cuando se trabaja y se sigue adelante. Enseñar a nuestros pequeños a trabajar; enseñarles que todo en la vida requiere un esfuerzo para conseguirse."
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